Con la llegada del Estado de Alarma, por la emergencia sanitaria creada por el COVID-19, han sido muchos los cambios que se han producido en nuestras vidas, en la forma que muchos tenemos de trabajar y, por supuesto, en la manera de formarnos. Muchos docentes y centros educativos se enfrentan al reto de trasladar las clases presenciales a un formato online en vivo.

En el ámbito de la formación, esta transformación no debe significar una merma en la eficacia y la calidad del proceso de aprendizaje y, se debe garantizar en todo momento, la adquisición adecuada de las competencias y destrezas definidas en los programas formativos de las acciones formativas.

Ante este escenario actual, en el que la formación presencial no es viable, se impone la necesidad de reinventarse y proponer modelos de formación alternativos de rápida implantación que aseguren la eficacia de la formación impartida.

En este artículo mostramos lo que a nuestro modo de ver, debe ser la filosofía que inspire el modelo de impartición de formación a través de la modalidad Aula Virtual. Se trata, por tanto, de un conjunto de pautas que, desde nuestra perspectiva profesional, creemos deben regir los procesos de formación que se impartan a través de Aula Virtual, como una transformación del modelo de formación presencial.

En esta situación es erróneo pensar que un curso presencial se puede transformar directamente en un curso impartido a través de una solución de videoconferencia únicamente. Atendiendo a criterios de calidad y eficiencia de la formación, no sería viable, por ejemplo, convertir una clase presencial de cuatro horas en una clase de cuatro horas impartida a través de una videoconferencia. En una clase presencial de esta duración se combinan explicaciones del tutor con periodos en los cuales los alumnos realizan prácticas que son supervisadas por el docente. No sería lógico imaginar una videoconferencia de cuatro horas de duración en la que durante dos horas el alumno esté practicando.

“Aprender haciendo”, es una metodología que debe ser más flexible.

La migración de un curso presencial al “modelo aula virtual” debe contemplar dos procesos, uno síncrono (en tiempo real) basado en explicaciones del experto y otro, de práctica supervisada y evaluada por el docente.

Formato de las acciones formativas

Las acciones formativas en este formato van a requerir de una detallada y exhaustiva planificación previa donde se definan las diferentes presentaciones, explicaciones síncronas necesarias para que el alumnado pueda afrontar con garantías la realización de las actividades prácticas propuestas, y de esa forma, garantizar un aprendizaje eficaz y con garantías.

En este contexto, toma especial importancia el diseño de las diferentes actividades prácticas e incluso tendría justificación diseñar las actividades prácticas como el eje central del proceso de enseñanza y aprendizaje, y planificar las explicaciones necesarias para realizar las mismas. En la medida en que estas actividades prácticas estén bien diseñadas y se acerquen a la realidad laboral de los alumnos, la acción formativa tendrá éxito.

En este modelo habrá que contemplar que las explicaciones sean síncronas, en directo, a través de una herramienta de videoconferencia; pero la realización de las prácticas debe ser más flexible, en el momento que al alumnado le sea conveniente dentro de la planificación global temporal de la acción formativa. Por ello, será necesario contemplar periodos de revisión y corrección de las actividades prácticas, de forma individual o colectiva, tanto de forma síncrona como asíncrona.

Por tanto, una acción formativa presencial con una duración determinada en horas, debe transformarse en un conjunto de actividades prácticas, diseñadas a partir de las competencias y objetivos de aprendizaje definidos en la programación de la acción formativa, que el alumnado debe realizar; además, la acción formativa debe contar también con una serie de explicaciones necesarias para poder abordar con éxito la realización de las actividades prácticas. La duración de la acción formativa se dividirá en dos apartados:

  • Explicaciones a través de videoconferencia síncronas.
  • Realización de actividades prácticas asíncronas.

El peso que tenga cada parte dentro de la programación de la acción formativa dependerá, en gran medida, de la materia a impartir y de la duración estimada de las prácticas en cada caso.

La planificación

En este modelo de impartición a través de aula virtual, se propone una planificación dividida en sesiones formativas con el objeto de que la duración tenga su correspondencia con las horas planificadas en formación presencial, siendo equivalente cada sesión formativa a un día lectivo.

Cada jornada o sesión contemplará las clases virtuales en directo (síncronas) y las actividades prácticas propuestas con la dimensión horaria adecuada y conforme al programa de la especialidad o acción formativa.

Veamos un ejemplo de planificación de una sesión formativa de 5 horas de duración bajo este modelo de aula virtual.

En este supuesto, podríamos distribuir el desarrollo de la sesión formativa en los siguientes momentos:

  • Primera clase virtual en directo donde el docente explicaría los conceptos relevantes de la sesión: tendría una duración de una hora y al final de la misma, el docente plantearía el trabajo práctico a realizar por el alumnado.
  • Se propone, en un segundo momento, la realización de una actividad práctica (de forma asíncrona) en el entorno virtual de aprendizaje, con una duración, por ejemplo, de 30 minutos.
  • A continuación, se realiza una segunda clase virtual en directo, donde el docente realiza una corrección grupal de la actividad práctica propuesta a los participantes. Esta corrección grupal tendría una duración de una hora y, en ella, los alumnos también podrían plantear las dudas que les hayan surgido con ocasión de la realización de la práctica.
  • Realizada la corrección del trabajo práctico, el docente realizaría una sesión virtual en directo para continuar con las explicaciones de los conceptos previstos para la sesión formativa. Esta clase virtual tendría una duración de una hora, y a su finalización, el docente plantearía las actividades prácticas que deben realizar los alumnos.
  • Se dispone de un tiempo de hora y media de duración para que el alumnado de forma asíncrona, proceda a realizar las actividades prácticas propuestas en esta segunda mitad del desarrollo de la jornada formativa.

Con esta planificación, vemos que dispondríamos de un tiempo de 3 horas de clases virtuales en directo y 2 horas destinadas al trabajo de los participantes a través de las actividades prácticas planteadas durante el desarrollo de la jornada.

La duración de la sesión formativa se calcula como la suma de dos componentes: el tiempo destinado a las clases virtuales síncronas y el tiempo previsto para que los alumnos realicen las actividades prácticas del día.

Evaluación del aprendizaje

En la planificación de la acción formativa, el docente deberá indicar qué actividades prácticas serán objeto de evaluación con el fin de garantizar la evaluación continua del trabajo del estudiante durante el desarrollo de la acción formativa. Estas actividades prácticas deben definirse en un entorno virtual de aprendizaje o sistema de gestión del aprendizaje (LMS), pudiéndose establecer para las mismas la rúbrica de evaluación adecuada para evaluar las destrezas adquiridas con la realización de la actividad práctica, de acuerdo a los objetivos de aprendizaje definidos en la acción formativa.

A la finalización de la acción formativa, se puede articular una prueba de evaluación realizable online, bien de una manera síncrona a través de la videoconferencia o asíncrona mediante sistemas fiables de proctoring para la autenticación de la identidad de los participantes durante el desarrollo de la prueba de evaluación online.

La tecnología

El sistema de videoconferencia debe permitir la comunicación síncrona entre el tutor y el alumnado, así como de los alumnos entre sí. A través de la videoconferencia el tutor podrá realizar sus explicaciones compartiendo su pantalla y podrá interactuar con el alumnado para responder cualquier duda. Estas sesiones se pueden planificar para llevar a cabo las explicaciones, para resolver dudas, realizar la corrección en grupo de las actividades prácticas, poner en común aspectos de interés relacionados con el proceso de formación… Esta parte de la formación es la que se asemeja a la formación presencial.

El LMS va a permitir la gestión del alumnado de un curso, ofreciendo eficiencia y transparencia. Para cada acción formativa debe crearse una acción formativa en el LMS, quedando vinculados de este modo a la acción formativa tanto los alumnos como los docentes que intervengan en la impartición de la formación.

Para incorporarse a la acción formativa, tanto el alumnado como los docentes, tendrán que acceder a través del LMS, y desde la propia acción formativa creada en el entorno virtual de aprendizaje, acceder a las prácticas propuestas, así como a las clases virtuales en directo previstas en la planificación de cada jornada.

Con un LMS vinculado a un sistema de videoconferencia se consigue, gracias a las funcionalidades del LMS, una gestión eficiente de los alumnos tanto desde la vertiente administrativa como desde el punto de vista didáctico o pedagógico.

Gracias a las funcionalidades del LMS podremos:

  • Realizar una adecuada gestión administrativa de los alumnos (altas, bajas etc.)
  • Comunicarnos con los alumnos para informarles al respecto de cuestiones relativas a la acción formativa, plazos, incidencias, horarios
  • Gestionar eficazmente las actividades prácticas propuestas, puesta a disposición de las prácticas y entrega de las mismas
  • Disponer de herramientas de comunicación asíncrona con el docente.
  • Disponer de herramientas de comunicación asíncronas para fomentar el trabajo colaborativo de los participantes a través de foros de debate y actividades de carácter colaborativo.

Seguimiento y control de las acciones formativas por parte de la administración

Dentro del sistema de Formación Profesional para el Empleo, las acciones formativas requieren de un seguimiento y control por parte de la administración que las financia. En estos supuestos, es la propia administración quien, en los programas formativos de las especialidades, debe permitir establecer una horquilla con un mínimo y máximo de horas de formación síncrona (videoconferencia) y horas de formación práctica (asíncrona).

De esta forma se ofrece flexibilidad al formador para poder adaptar diferentes tipos de cursos.

  • Para realizar el seguimiento de la formación síncrona, el sistema de videoconferencia tendrá que registrar los accesos del alumnado. Incluso, la grabación de las sesiones virtuales síncronas constituye un plus adicional para garantizar el correcto desarrollo de las clases virtuales. Si el sistema de videoconferencia vinculado al LMS registra esta información en el expediente del alumno, conseguiremos centralizar toda la información para su supervisión.
  • Para realizar el seguimiento de las prácticas realizadas debe quedar constancia de la realización de las mismas por parte del alumnado, y por tanto deben quedar registradas en el LMS, así como la corrección/supervisión por parte del docente.

Gracias a la utilización del LMS, los accesos de los alumnos y tutores quedan registrados, por lo que para cada alumno se dispone de un expediente detallado de los mismos. Para asegurar la identidad de los alumnos pueden utilizarse sistemas biométricos de identificación de usuarios u otros sistemas que aseguren la identidad del usuario en el acceso al LMS.

La supervisión de la acción formativa se podrá realizar durante la impartición, comprobando que las sesiones síncronas se realizan en los horarios previstos y comprobando los accesos mediante un usuario de supervisor al LMS.

Para poder supervisar las acciones formativas una vez finalizadas, tiene que quedar constancia de:

  • La impartición de las sesiones síncronas. Grabación de las mismas e informe de accesos del alumnado a las mismas.
  • Asistencia del alumnado a las sesiones síncronas. Informe de accesos del alumnado a las mismas.
  • La realización de las actividades prácticas propuestas. Registro y almacenamiento de los ejercicios realizados, en el expediente del alumno.
  • El desarrollo global de la acción formativa. Registros de accesos de alumnos y docentes al LMS, registros y contenidos de la comunicación asíncrona entre alumnos y docentes.
  • Identidad del alumno. Identificación biométrica u otros métodos que aseguren que el alumno que accede es quien dice ser realmente.

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