Cuando hablamos del e-Learning a todos se nos viene a la mente la imagen de una criatura que está creciendo y que se encuentra en su etapa de la adolescencia. Que todavía tiene un largo camino por recorrer hasta que asuma una etapa de madurez. Esta imagen se disuelve como azucarillo en el café si echamos la vista atrás y vemos cuando surgieron los primeros proyectos relacionados con la formación asistida por ordenador en Estados Unidos, corría el año 1986. Es decir, han pasado 34 años en los que el e-Learning ha ido demostrando, poco a poco, las bondades con las  que fue concebida y ha ido incorporando otras que hacen de esta modalidad una apuesta, de gran valor añadido, para el desarrollo personal y profesional. En España, por ejemplo, la Asociación de Proveedores de e-Learning (APeL) lleva ya casi 20 años representando el sector del e-learning y a los principales proveedores del sector.

Sin lugar a duda, el e-Learning nació para ofrecer una modalidad formativa que permitiera al formando tres ventajas respecto a la formación presencial:

  1. Disponibilidad horaria: el formando podría acceder a la formación en el horario que mejor se adaptara a sus necesidades. Sin necesidad de asistir a un determinado horario en el que se impartía la materia en concreto. La asincronía permitía al participante adaptar su formación a su modelo de vida.
  2. Flexibilidad en el ritmo de desarrollo: es el propio formando el que decide el ritmo que impone a su propio desarrollo. En función del programa y sus hábitos, se marca el ritmo de aprendizaje diario/semanal…
  3. Accesible desde cualquier punto desde el que  se disponga de una buena conexión a Internet. Este aspecto permite al formando formarse desde su propio domicilio, evitando desplazamiento.

A principio de siglo, durante la década del 2000, se incorporaron herramientas potentes que permitían un mayor seguimiento del formando y una mejor adaptación a sus necesidades concretas. Aparecieron estándares de seguimiento como SCORM (Shareable Content Reference Model): creado para establecer marcas en el contenido formativo, mediante las que permitían llevar a cabo un seguimiento del formando a lo largo del proceso formativo. Y los primeros proyectos de desarrollo corporativo online. Con estos avances la modalidad e-Learning incorporó otra serie de ventajas:

  • Seguimiento personalizado del formando: mediante la participación en los espacios comunes, las prácticas y los ejercicios del propio programa formativo y las herramientas de seguimiento (por ejemplo: SCORM), el e-Learning permite conocer el proceso individualizado y súper detallado de cada participante.
  • Conocimiento corporativo: con la incorporación de sistemas de gestión del aprendizaje online, el desarrollo de los formando cuenta con un entorno virtual en el que se pueden hacer aportaciones relacionadas con el programa y pasadas por el matiz de la experiencia. Sin duda, estos espacios comunes se acaban convirtiendo en fuentes de información y repositorios del conocimiento corporativo.
  • El entretenimiento como palanca de retención: el uso de contenidos en diferentes formatos y con grandes desarrollos en cuanto a tecnología y narrativa, ha impregnado el desarrollo e-Learning de un carácter de entretenimiento implícito. El formando recibe “inputs” a través de diferentes canales y en diferentes momentos del programa. Todos estos impactos relacionados con su propio desarrollo y orientados a proporcionar determinados contenidos, a través de determinados formatos (por ejemplo: transmitir valores a través de formato vídeo).

En la última década, la gran aportación tecnológica a la modalidad e-Learning ha sido la incorporación de desarrollos relacionados con “Machine Learning”. Entornos tecnológicos que aprendían en función del aprendizaje del propio formando. Así como sistemas de entrega de contenidos que se adaptaban a las pautas de comportamiento de los propios participantes. Con estas incorporaciones encontramos la séptima ventaja:

  • La marquetinización de la formación: queda demostrado que no vale la famosa frase de “café para tod@s” y los sistemas de desarrollo online se orientan a ofrecer los programas y contenidos formativos más adecuados y en el momento preciso que los formandos lo requieren. De esta manera, en un mismo programa formativo, el sistema proporciona diferentes contenidos a los participantes en función de su propio ritmo de desarrollo, así como de sus pautas de consumo de la información.

Estas siete ventajas competitivas son fruto de la contribución que la modalidad e-Learning ha incorporado para lograr sus tres “mantras”: lograr que los participantes de un programa formativo lo finalicen; lograr que se sientan cómodos y satisfechos con el desarrollo de los programas y lograr que apliquen el aprendizaje a su puesto de trabajo.

©Jordi Herrera – Miembro de la Junta Directiva de APeL