Carlos Espinosa de los Monteros, Alto Comisionado de la Marca España, ha concedido una entrevista a “El Curso”, editado por ADAMS, en la que habla de la importancia de la formación en el crecimiento y avance de las empresas, en el desarrollo e innovación de un país. De eso, el Alto Comisionado sabe mucho tras años presidiendo alguna de las empresas más competitivas de nuestro España. De sus declaraciones hemos elegido una para titular nuestra portada: “Una buena formación es la única fórmula que permitirá a este país el cambio deseado”. Formación y cambio, dos variables que, unidas, pueden revolucionar el mundo.

Y es que hoy las empresas, más que en ningún momento de nuestra historia reciente, necesitan este cambio, ese empuje que les haga abandonar su carril, que les lleve hacia la senda del crecimiento. La formación siempre ha sido palanca de cambio y es labor del empresario, de la primera línea de su organigrama, entender que sin activar esta palanca, poco se puede hacer. Sin ella, sin una apuesta firme por la formación de los equipos, dejarán escapar a sus mejores profesionales y con ellos, la innovación, el mañana…

Habla también Espinosa de los Monteros de esos equipos humanos que todos llamamos empresa y los compara con una orquesta. Al frente, el director, intentando extraer lo mejor de cada uno para lograr que todos, al unísono, sean capaces de crear las mejores notas, las composiciones más brillantes y conmovedoras. ¿Serían igual de brillantes y conmovedoras si ese grupo de músicos no se hubiera formado durante años en el
Conservatorio, completando sus estudios en los mejores centros del mundo? ¿Alguien puede imaginar una orquesta con todos sus miembros autodidactas? ¿Cómo sonaría el Teatro Real con unos músicos que hace años hubieran renunciado a la formación, ocupados tan solo en su día a día?

La empresa española tiene mucho que aprender de la música. Hasta que no entienda que la formación es un derecho, pero sobre todo un deber, no podrá ocupar el espacio que por creatividad, tenacidad y valentía le corresponde. Porque sin formación no hay composiciones brillantes ni conmovedoras, pero tampoco hay futuro. Sin educación no hay mañana.