Actualmente, el mercado laboral exige una constante actualización de los conocimientos y habilidades adquiridas por los trabajadores, mejorando el rendimiento y la capacidad de adaptarse a los posibles cambios que se puedan enfrentar en los distintos sectores. De este modo, la formación para los integrantes de una organización es una solución para liderar el sector.

En el proceso de formación y continuidad de la actividad empresarial, es fundamental la capacitación, para lograr mejores servicios y mejores frutos, no resultando algo necesario, sino conveniente.

Como consecuencia de lo anterior, en nuestro servicio de formación, la pretensión siempre ha sido la gestión de planes de formación a medida, en base a las necesidades reales de cada entidad.

En un proceso de análisis de necesidades formativas, las fases de ejecución deben ser las siguientes:

  1. Identificación y diagnóstico de necesidades formativas presentes y futuras, que afectan a una organización o partes de la misma, mediante el detalle de las acciones formativas a realizar, así como la priorización/urgencia de las mismas.
  2. Enfoque del contenido, definición del perfil de los destinatarios, elección de metodologías, etc.
  3. Formación destinada a facilitar cambios organizativos que se pretendan: mediante la capacidad de anticipación. Se trata de modelos de detección de necesidades basados en las competencias de los profesionales.

En un entorno cambiante, no podemos pretender conseguir algún éxito, sino ejecutamos en nosotros mismos ningún cambio.