Los tiempos están cambiando, ¡cada día somos más sociales! Hoy día disponemos de herramientas que nos permiten tener presencia en eventos, talleres y ponencias sin movernos del sitio, podemos asistir a reuniones donde los asistentes se encuentran en diversos lugares… Tenemos y debemos ir con los tiempos, no podemos permitirnos quedarnos obsoletos.

Si trasladamos este tipo de herramientas al ámbito formativo, a estas alturas de la historia ya casi nadie pone en duda que se puede impartir cualquier materia en modalidad de formación elearning. Cada día encontramos este sistema de formación en ámbitos de trabajo donde se permite capacitar, masiva o gradualmente, a todos los empleados de una organización en un tiempo mínimo y rentabilizando el uso de los recursos.

Los modelos de enseñanza-aprendizaje están cambiando a un ritmo vertiginoso, donde la culpa de ello se debe a la existencia de gran cantidad de recursos que nos ofrece Internet, permitiéndonos acceder en tiempo real a una cantidad ilimitada de información y experiencias sobre cualquier temática. La educación, como otros ámbitos, se encuentra en un proceso de adaptación constante para equipararse con los cambios que la propia sociedad experimenta.
¿Cuántas personas de nuestro entorno laboral o familiar disponen de Smartphone? Casi todos. En este sentido, ¿por qué no adaptamos los materiales didácticos para que estas personas se lo puedan descargar en estos dispositivos y puedan trabajar cuando y donde quieran? (m-learning). Ocurre algo similar con los archivos de audio, ¿por qué no locutamos nuestros contenidos formativos / charlas, etc. y los convertimos a formato podcast para después compartirlos en la nube?

La motivación de los alumnos es directamente proporcional a la capacidad de construir su aprendizaje. Gran parte del éxito de los cursos que se imparten en esta modalidad de formación se debe a la inclusión de aspectos innovadores tales como:

– Mejora en la comunicación entre el alumnado a través del uso de redes sociales donde se crean grupos específicos de Facebook, Google +, HangOut, Twitter, etc.
– Enseñando al alumnado a “curar contenido”, es decir, a buscar, seleccionar, evaluar, compartir y utilizar información relevante sobre una materia a través de periódicos digitales como Paper.li o Scoop.it, creando a su vez su propio PLE (Entorno Personal de Aprendizaje).
– Haciendo partícipe al alumnado en el proceso formativo, compartiendo material elaborado en todo tipo de formatos (vídeos, libros virtuales, presentaciones interactivas, etc.) con compañeros y docentes a través de la nube.
Socialmente, cada vez tenemos más claro que los trabajos colaborativos son los que realmente generan cambio social, principio de cualquier actuación educativa.

En general, estas podrían ser algunas de las líneas a tener en cuenta en el escenario actual educativo, aunque está claro que existen muchas otras y cada profesional sabe que grado de validez tiene cada una de ellas. Lo que es evidente es que la red ofrece una serie de recursos que pueden aportar un valor extraordinario a nuestros procesos formativos.

José Francisco Blanco
Consultor eLearning en Ingenia