• Muchas empresas y organizaciones confunden las posibilidades y usos de un LMS y un LCMS a la hora de crear, gestionar y distribuir el contenido de sus materiales didácticos y cursos online.

• Los beneficios organizativos y económicos de escoger un LCMS se aprecian tan pronto como la actividad crece, ya que permite trabajar con varias plataformas al mismo tiempo y crear nuevos cursos a partir de otros en pocos segundos.

• Con un LCMS se obtienen tiempos más cortos en la producción y menos errores y se facilita la reutilización de los materiales, así como el mantenimiento de los cursos en el tiempo. Además, se personaliza el aprendizaje y los alumnos, que muchas veces son empleados, ahorran miles de horas en formación.

Suele decirse en el mundo de las empresas y los negocios que una buena organización no asegura los resultados, pero que una estructura equivocada es garantía de fracaso. Esta máxima ha cobrado todo su valor en Internet, donde una mala gestión del ingente volumen de información e interacciones puede condenar desde el principio el crecimiento y el éxito de la empresa más noble.

Para las organizaciones y entidades que se dedican a la creación, desarrollo y mantenimiento de cursos y contenidos educativos en Internet, la elección de una herramienta que resista los primeros síntomas de crecimiento es esencial. Tan pronto como los cursos y plataformas se multiplican, contar con un auténtico sistema de gestión de contenidos no resulta solo ventajoso, sino vital para mantener al alza la actividad.

Los sistemas para organizar y trabajar con los contenidos en Internet (CMS o Content Management System) aparecieron en la década de los 90, pero hubo que esperar a principios de siglo para conocer los primeros diseñados específicamente para plataformas con fines educativos.

Quienes trabajan con material dicático online ya no pueden considerar como un «mal menor» las limitaciones de creación y grestión de contenidos de los LMS, sino que deben conocer los diferentes usos y orientación de cada solución, LMS y LCMS: el primero sirve para gestionar el aprendizaje; y el segundo, el contenido. Podemos profundizar más: mientras los LCMS están orientados a gestionar el proceso creativo y evolutivo en el tiempo del contenido de los cursos, los Learning Management System o LMS facilitan el acceso remoto a los cursos, la colaboración entre alumnos y el seguimiento por parte del profesorado y sus evaluaciones, y por ello solo ofrecen funciones básicas de creación .

Tanto para las empresas que cada día usan más el e-learning como estrategia de formación de empleados, agentes y colaboradores, como para las organizaciones educativas que han de trabajar con terceros y en diferentes plataformas, resulta estratégico contar con un gestor independiente para alimentar con contenido cualquier plataforma. La organización es aún más importante cuando en la creación de los cursos coinciden al mismo tiempo los responsables a diferentes niveles: pedagógico, técnico y de diseño.

Llegar a más gente y rentabilizar el producto
La fórmula es sencilla: El beneficio de un LCMS es mayor cuanto mayor son el equipo de colaboradores y el volumen de cursos, alumnos, idiomas disponibles, plataformas y dispositivos compatibles. Y es que la economía de escala es inherente a la gran generalidad de productos en Internet, también a la de los productos educativos.

Por este motivo, es habitual que un mismo curso tenga como destino no una, sino varias plataformas, cada una con sus propios códigos, diseños y formatos. Además, ante la proliferación de tabletas y smartphones, día a día son menos quienes cuestionan que las plataformas deben ser de acceso multi-dispositivo. Los LCMS están preparados para garantizar esta compatibilidad de los materiales en diferentes pantallas, a menudo con diseños Responsive.

Los LCMS también están pensados para facilitar la colaboración eficiente entre distintos perfiles de usuarios (autores, editores, diseñadores gráficos y de html, instructores, especialistas externos, jefes de curso…), de tal forma que el calendario de trabajo sea simultáneo para todos. También permiten garantizar que los recursos cumplirán los requisitos de accesibilidad, una condición de la que ya pocos portales en Internet, por no decir ninguno, pueden prescindir.

Por otro lado, cada vez es más frecuente que estos sistemas incorporen herramientas para la asistencia en tarea de traducción. De este modo, la traducción de los materiales a varios idiomas es más sencilla, rápida y económica.

Una de las utilidades más demandadas por los diseñadores de cursos online es la importación de las lecciones tras su diseño con herramientas Office u ofimáticas. Sin embargo, son muchos los que han trabajado con un LMS y conocen la frustración de no poder reutilizar esos materiales en otras plataformas. No sucede así con lo LCMS, que permiten exportar fácilmente los cursos y crear nuevos recorridos didácticos a partir de otros, de cara a maximizar el aprovechamiento de los recursos.

Contenido dinámico
Las ventajas mencionadas hasta el momento son en gran medida fruto de la filosofía de las herramientas LCMS con respecto al almacenamiento de datos. La clave reside en que el contenido (las lecciones, recursos didácticos…) sea dinámico.

El contenido producido a través de un LCMS es etiquetado y almacenado en el repositorio como un recurso que puede ser reutilizado a través de enlaces en diferentes productos educativos (o programas de capacitación). De esta forma, cualquier modificación realizada sobre el contenido, automáticamente se refleja en todos los productos educativos donde es usado.

Además, los LCMS funcionan con etiquetas XML, que diferencian entre capas de contenido y formato. Es infinitamente más productivo porque gracias a las plantillas se pueden crear múltiples presentaciones de un mismo material, de tal forma que una misma unidad didáctica puede ser utilizada en más de un curso, pero con diseño y aspecto diferenciados. Por otro lado, actualizar parte del contenido resulta mucho más cómodo cuando se trata de elementos que se repiten (como un gráfico, una imagen ilustrativa… ), porque solo hay que trabajar sobre un fichero y no replicarlo en todos ellos.

Menores costes, una mejor educación
Todo lo expuesto anteriormente ya permite concluir que un LCMS es la mejor apuesta para una gestión de contenidos eficiente, productiva y de menor coste, pero valgan estas últimas líneas para subrayar que las ventajas a nivel educativo también afectan positivamente a los balances económicos.

Con el uso de un LCMS se asegura un sistema de trabajo donde el equipo docente se puede centrar exclusivamente en la creación de contenido y en el diseño de las guías didácticas, dejando la parte gráfica a perfiles especializados. De esta forma se obtiene un contenido educativo de calidad y atractivo garantizando el éxito y efectividad del curso.

Artículo escrito por Seinet Group