La economía digital ha pasado a representar una buena parte del total del PIB de los países desarrollados. En el caso de Estados Unidos, por ejemplo, según un estudio de IDC, el 7% del PIB ya proviene o se relaciona con la economía digital. En países como México, el porcentaje desciende hasta el 3%, cifra que se repite en otras naciones con características similares. Sin embargo, la tendencia se mantiene siempre al alza y no nos extraña que el 90% de los empresarios, dueños de negocios en todo el mundo, estén pensando en hacer un cambio en su estructura para tener mayor acceso a las tecnologías digitales.

La realidad es que todo está cambiando a una velocidad vertiginosa, con todo lo que esto comporta, y para poder adaptarnos al cambio debemos cultivar algunas habilidades que son necesarias, cada vez más, para poder ser competitivos.

La competitividad, ese término del que tanto se habla en el entorno de la educación y la empresa, es aquello que convierte a una empresa fuerte en el mercado y, en pocas palabras, su capacidad de resaltar y de obtener mejores resultados en contraposición a su competencia.

 

Reflexión sobre la velocidad y la economía digital

La economía digital tiene como característica (quizás principal) la velocidad. La información en tiempo real es algo cada vez más normal, como lo es también un uso de herramientas tecnológicas innovadoras.

Pero también ha cambiado el mercado de trabajo, la forma de interactuar con los clientes, el modo de hacer networking, el trabajo social, etc. Las soluciones ahora son inmediatas y es necesaria la flexibilidad para poder darlas. Los empresarios ahora saben que sin esa capacidad de reacción -casi- automática, están perdidos, porque les resulta difícil posicionarse en la economía digital actual.

En este contexto, las empresas deben pensar en cambiar sus procesos, en mejorar sus modelos de negocio o cambiarlos totalmente, en estudiar cómo ser más tentadores para atraer a talentos que sean más productivos y que piensen de forma diferente, a ser más simples y a la vez atractivos para los posibles clientes. ¿Cómo conseguir ir al ritmo de la economía digital? ¿qué se necesita saber y/o saber hacer para conseguir adaptarnos?

 

Habilidades para ser competitivo en la economía digital

Según el Foro Económico Mundial, las habilidades necesarias para ser competitivo en la economía digital, las que serán realmente esenciales de cara al año 2020, son:

– Aprendizaje flexible

Una de las principales habilidades de los millennials y de todas las personas que se han intentado adaptar a los requisitos de la economía digital, es la flexibilidad de aprendizaje. La rapidez para aprender es muy importante, porque en el mundo digital el flujo de información y la cantidad de conocimientos existentes a la orden del día, es alta.

Por tanto, será necesario estar en constante búsqueda de nuevas fuentes, conocimientos, aprendizajes, a todo nivel; ya sean datos informativos que merecen ser recordados, como conocimientos profundos que pueden cambiar para siempre nuestra forma de ver el mundo. En este aprendizaje flexible es necesario también explorar nuevos modos de aprender: aprovechar la variedad de fuentes de información existentes para obtener conocimientos desde formatos distintos. Esto asegurará un mayor desarrollo intelectual pero también un mejor crecimiento profesional y una capacidad de compartir conocimiento que abre las puertas al futuro.

– Capacidad de negociación

Dentro del mundo empresarial han cambiado mucho las jerarquías. Se ha pasado de una estructura piramidal a una más accesible, donde todos pueden hablar con todos y compartir experiencias o conocimientos sin problemas. Hoy en día, esto abre todo un abanico de posibilidades, pero también exige capacidades de negociación más sofisticadas. Es necesario más que nunca aplicar la inteligencia emocional a la capacidad de negociación. La habilidad para buscar un buen acuerdo se extrapola a todas las esferas del trabajo y es una de las principales habilidades que los líderes de hoy y del futuro deben tener para poder ser competitivos.

– Orientación de servicio

El enfoque actual es dar el mejor servicio al cliente, y en esto hemos cambiado mucho. Hoy en día, el cliente tiene voz y voto, capacidad de darnos su visión y ayudarnos a mejorar. Es necesario aprovechar las herramientas digitales existentes para ofrecer un mejor servicio al cliente.

– Nuevos procesos de toma de decisiones

Los empleados pueden tomar decisiones rápidas, tienen más libertad para hacerlo y los procesos, que son más ágiles, lo permiten. Los equipos de trabajo se pueden autogestionar, ya no es absolutamente necesaria la constante presencia de un líder autoritario que dice qué se debe hacer en cada momento. Además, gracias a las mejoras en analítica, es posible tomar decisiones con más seguridad. Como consecuencia de esto, el trabajo en equipo es más cohesionado; la repartición de tareas es más precisa, se puede confiar en el compañero y, al tener un mismo objetivo común, es más fácil apoyarse unos a otros.

– La creatividad

Como ya habíamos comentado en antiguas entradas de nuestro blog, la creatividad será una de las habilidades más importantes en los próximos años. Creatividad para pensar diferente, dar soluciones “fuera de la caja” que aumenten la competitividad. El compromiso con la innovación es un punto fuerte actualmente porque impulsa el crecimiento de las empresas y, en la economía digital, es clave.

– Pensamiento crítico

Tener un punto de crítica es bien visto porque se comprende como el único modo de mejorar y crecer. El pensamiento crítico evita el egocentrismo y hace que podamos detectar nuestras oportunidades de crecimiento con más facilidad. Nos permite cambiar lo que no nos gusta de nosotros, tanto como profesionales, como equipos y empresas.

– Resolución de problemas complejos

La capacidad de afrontar problemas complejos con tranquilidad, detectándolos y tomando las medidas del caso para resolverlos y evitar que no vuelvan a aparecer, es muy necesaria para ser competitivo en la economía digital.

– Design thinking

Se trata de desarrollar metodologías capaces de encontrar soluciones innovadoras, pero siempre desde la perspectiva del cliente. El design thinking es un marco de pensamiento que muchas empresas están adoptando para resolver problemas a través de la creatividad.

También es importante no perder de vista el big picture y conocer en profundidad los procesos del cliente y su industria. Los nuevos profesionales deberán adaptarse a estos y otros nuevos requisitos de la economía digital para poder sobrevivir y seguir siendo competitivos. Y tú, ¿ya estás preparado para ello?

 

Artículo cedido por Educacionline