Es habitual que únicamente se conozca la existencia de la formación programada por las empresas (popularmente conocida como bonificada) y que, una vez consumido su crédito de formación, se considere que ya no es posible realizar formación subvencionada. Sin embargo, es una idea errónea, que os aclaramos explicando la diferencia entre ambas líneas de formación.

 

FORMACIÓN SUBVENCIONADA

Se trata de acciones formativas (cursos de formación) dirigidas directamente a los trabajadores ocupados y desempleados, que se financian a través de subvenciones.

La formación de oferta o formación subvencionada favorece la promoción profesional y el desarrollo personal de los trabajadores, quienes mejoran sus competencias y habilidades para el desempeño de su ocupación o para incrementar sus posibilidades de crecer profesionalmente.

Los cursos de formación los ofrecen, de manera gratuita, las entidades de formación debidamente inscritas y acreditadas en el correspondiente registro de centros y entidades de formación.

En estas acciones formativas participan los trabajadores de forma individual, sin necesidad de que la empresa esté al tanto ni aporte ningún dato. Es habitual que las entidades de formación contacten con las empresas solicitando que informen a sus trabajadores de la existencia de estos cursos de formación subvencionados, pero ello no significa que sea formación programada por la empresa.

Puedes realizar libremente la formación subvencionada que tú elijas si cumples con los requisitos de acceso establecidos, como puede ser que trabajes en una empresa de un determinado sector, que tu empresa tenga un tamaño determinado (por ejemplo menos de 10 trabajadores) o tengas el nivel mínimo de estudios exigido, entre otros. Siempre has de tener en cuenta que cumples los requisitos de acceso del curso de formación subvencionado que te interese antes de solicitar plaza.

 

 

FORMACIÓN PROGRAMADA POR LAS EMPRESAS (CONOCIDA COMO FORMACIÓN BONIFICADA)

En este caso son las empresas las que adelantan el coste de estos cursos, pudiendo bonificar y recuperar parte de esta inversión a través de bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social, siempre y cuando los trabajadores finalicen con éxito la formación.

En este caso es la empresa la que decide qué formación necesita para sus trabajadores, cómo y cuándo la realiza y puede organizarla por sí misma o encomendar su realización a una entidad externa (como a Grupo Método, ya que también gestionamos Formación programada por las empresas o bonificada). Si la intención de realizar un curso surge por parte del trabajador, en este caso debe solicitar a la empresa la posibilidad de que se bonifique.

El crédito de formación o dinero que las empresas pueden destinar a esta formación dependerá de dos factores: la plantilla media de la empresa y el importe que tanto la empresa como sus trabajadores hayan cotizado en concepto de Formación Profesional durante el año anterior.

Toda empresa que cotice por sus trabajadores a la Seguridad Social en el concepto de formación profesional tiene derecho a una cuota para financiar la formación a sus empleados. Si la empresa no hace uso de esta cantidad durante el año natural, este crédito no se acumula y se pierde.

La Fundación Estatal para la formación en el empleo explica en este enlace qué ocho pasos han de seguir las empresas que quieran bonificar su formación.

Artículo de Grupo Método