El modo en el que nos comunicamos, nos informamos y accedemos al conocimiento, ha evolucionado significativamente en los últimos años. En este marco, la creciente incorporación de tecnologías en los procesos formativos ha cumplido un rol preponderante.

Las innovaciones de las que disponemos actualmente no solo han permitido expandir el aprendizaje, sino también elevar los niveles de engagement y mejorar la adquisición de competencias y su aplicación al puesto de trabajo o la necesidad específica.

A este proceso evolutivo, podemos enmarcarlo en el aprendizaje ubicuo (u-learning) como modelo tecno-educativo orientado al participante, que potencia el acceso al conocimiento, aportando una serie de características al proceso formativo, entre las cuales se destacan:

  • las capacidades interactivas y colaborativas,
  • la posibilidad de aprender en forma continua, desde cualquier lugar, en el momento exacto de necesidad y desde múltiples dispositivos.

Esto permite que cada alumno se pueda ‘apropiar’ de su propio aprendizaje y mejore su rendimiento. Es por ello que el u-learning ha tomado mucha fuerza en los últimos años entre empresas e instituciones, que comienzan a identificarlo como uno de los factores clave para que las estrategias formativas se desarrollen en forma efectiva.

En este punto, tenemos que referirnos a una de las principales innovaciones de los últimos tiempos: el aprendizaje extensivo. 

La necesidad de desarrollar experiencias de aprendizaje inmersivo que combinen la adquisición de conocimientos, con el desarrollo de habilidades y competencias, en entornos simulados o enriquecidos con recursos virtuales, está impulsando a las empresas, instituciones educativas y organismos públicos a implementar proyectos de realidad virtual y realidad aumentada.

La realidad virtual hoy nos permite desarrollar experiencias de formación inmersiva, introduciéndonos en realidades alternativas, que emulan ámbitos de trabajo o situaciones laborales. La particularidad es que cualquier decisión que se tomé en estos entornos simulados no tendrá un impacto real, aunque las consecuencias se sientan reales mientras se esté inmerso en un escenario virtual. Además, este tipo de instancias formativas favorecen la toma de decisiones y la resolución de situaciones problemáticas, en entornos seguros y sin riesgos.

La realidad aumentada, por su parte, plantea la posibilidad de incorporar elementos virtuales al mundo real, para que podamos expandir nuestros sentidos, con una visión enriquecida de la realidad, a través de un aprendizaje activo e inmersivo, que acelere y consolide los procesos de adquisición de conocimientos.

El 2019 EDUCAUSE Horizon Report nos da una hipótesis de ubicación y dirección en el campo de la tecnología educativa/formativa. En un artículo realizado a modo de revisión y resumen del informe, publicado en AACE Review con autoría de Lisa Hammershaimb, se destaca que la realidad mixta (combinación de la realidad física con las realidades virtual y aumentada) es la intersección de mundos fuera de línea y en línea. Es donde los objetos digitales y físicos coexisten.

Como sostiene Hammershaimb en su análisis del Horizon Report del año pasado, en un entorno de realidad mixta, lo virtual o en línea se fusiona con lo fuera de línea o lo físico. Los participantes pueden construir una nueva comprensión de las situaciones a través de una superposición de guía virtual.

Sin duda, el desafío que tienen por delante empresas e instituciones educativas, es integrar adecuadamente estas tecnologías disponibles en sus estrategias pedagógicas y planes de capacitación.

El objetivo de enriquecer y personalizar el aprendizaje se profundiza cada año un poco más, y hoy podemos aportar –combinando estrategia, consultoría, pedagogía y tecnología- propuestas de transferencia de competencias y habilidades centralizadas en la persona, y más efectivas y orientadas a los resultados y objetivos que busca una institución o una compañía.

Por Pablo Raganato, director Comercial de e-ABC Learning: info@e-abclearning.com