Por: José Luis Cuesta. Consejero Delegado de GRUPO CONFORSA.
La Comunidad de Madrid en la Orden 3727/2011, de 21 de septiembre, por la que se dictan disposiciones generales para la financiación de planes de formación, dirigidos prioritariamente a trabajadores ocupados y se convocan subvenciones para el año 2011, ha rebajado el precio hora de la teleformación en un 20%, pasando a ser de 6 euros frente a los 7,5 anteriores.
Lo primero que cabe preguntarse es si esto es legal ya que contraviene la Orden TAS/718/2008, de 7 de marzo, por la que se desarrolla el Real Decreto 395/2007, de 23 de marzo, por el que se regula el subsistema de formación profesional para el empleo, en materia de formación de oferta y se establecen las bases reguladoras para la concesión de subvenciones públicas destinadas a su financiación, en la que el precio fijado para esta modalidad de formación es de los 7,5 euros mencionados.
Si el asunto gozase de la legalidad, cosa que a nosotros se nos escapa, la siguiente pregunta es ¿por qué esta bajada?
Las respuestas seguramente pueden ser múltiples, pero a nosotros se nos ocurren las siguientes:
¿Será por la calidad de los productos que reinan en esta modalidad?
Nosotros, firmes defensores de la CALIDAD (con mayúsculas), estaríamos de acuerdo, en que el precio tuviese relación directa con la calidad, pero no por ello hay que rebajar homogéneamente el precio a la modalidad. Me explico: Habría que catalogar los productos en función de su interactividad y nivel multimedia y escalar los precios; de tal forma que un simple ebook no sea pagado como un producto multimedia elaborado.
¿Será por la calidad de los servicios que se prestan en esta modalidad?
Si es por eso, simplemente, lo que debe hacer la Comunidad y los propios Agentes Sociales que reciben las subvenciones, es eliminar como proveedores a quienes no prestan adecuadamente el servicio al que se comprometen en las descripciones de las acciones formativas.
¿Será que no interesa esta modalidad formativa?
No podríamos en este caso estar en mayor desacuerdo, ya que esta es la modalidad que más garantiza la posibilidad de formarse a quienes por tiempo o ubicación física no pueden hacerlo de otra forma, y además frente a la modalidad a distancia, les permite adentrarse en las tecnologías de la información y la comunicación.
En resumen, la teleformación (formación on line es como debiera llamarse) ha llegado para quedarse, y lo que tenemos que hacer entre todos los que en ella creemos, es exigir unos mínimos de calidad y vetar a quienes han montado chiringuitos con el único objetivo de ganar dinero a costa de algo tan importante como es la formación continuada de las personas; no vaya a ser que la “burbuja inmobiliaria” tenga su fiel reflejo en una “burbuja de contenidos de teleformacion”, que no sirvan al propósito de la FORMACIÓN.