FORMACIÓN PROFESIONAL

FORMACION PROFESIONAL
Javier Poves Paredes
Dtor. Consultoría y Proyecto
CADMO conocimiento

Las primeras declaraciones del nuevo Ministro de Educación, D. Angel Gabilondo se refirieron a la necesidad de potenciar la formación profesional: "en una sociedad donde no había tantos estudiantes universitarios, hace treinta años, había cierta mentalidad de que si no ibas a la enseñanza universitaria habías tenido un fracaso personal", por lo que, a su juicio, "hay que revalorizar, reivindicar y hacer valer la calidad de la formación profesional"

Desde la reforma educativa promovida en los años 70’s, la formación profesional es una asignatura pendiente en nuestro país. La falta de entendimiento, la incomunicación, la diversidad de conceptos entre los espacios de la educación y del empleo ha sido una de las principales causas de los actuales índices y realidades que observamos hoy con preocupación.

Durante años el sistema educativo ha respondido más a ideales paternales que a las necesidades profesionales de los jóvenes. ¿Por qué hemos llegado a una pirámide educativa deformada por el acceso masivo a la Universidad, y con un claro déficit en el acceso a la formación profesional? ¿Qué efectos tiene esta realidad en la capacidad de acceso al empleo de los jóvenes? Con una raíz profunda en la realidad histórica y social de nuestro país. ¿Por qué no se valora adecuadamente la formación profesional?, más directamente, pregúntese si usted valora la formación profesional como una buena opción para sus allegados o para usted mismo.

En un reciente estudio “La formación profesional en España. Hacia la sociedad del conocimiento” del profesor Oriol Homs publicado en Cuadernos Estudios Sociales de la Obra Social de La Caixa, se aborda la realidad del mercado laboral en España, y por tanto se sitúa la base de partida sobre la que se tendría que recomponer el sistema productivo. ¿Es esto posible a partir de esta realidad?

Resumiendo, lo que podemos concluir de este estudio es que el sistema productivo español se sustenta sobre la base de un 42,4% de la población activa sin cualificación, mientras que las cualificaciones medias sólo son del 23.1% frente al 48,8% en Europa; por otra parte el 34,5% de la población activa se ocupa en puestos de menor cualificación que para los que se han preparado. El esfuerzo formativo por parte de los agentes sociales se enfoca a aumentar la cualificación de los no cualificados, pero sería más indicado aumentar las cualificaciones medias en el sistema productivo y la creación de puestos de trabajo de mejor cualificación, y que estos mismos accedan a través de una formación más adaptada a las cualificaciones profesionales necesarias para el sistema productivo.

Según relata Oriol Homs en su informe: “El problema español no se encuentra principalmente en un exceso de cualificaciones superiores, sino en la incapacidad del sistema de formación de incentivar y producir mayoritariamente cualificaciones intermedias... …las empresas han utilizado mano de obra con titulaciones superiores (que es la abundante), en lugar de exigir más oferta de cualificaciones intermedias; esto ha dado lugar a un modelo de cualificación poco eficiente y con un resultado de baja productividad.

El Sistema Nacional de Cualificaciones y Formación Profesional actualmente en desarrollo aparece como una referencia común para Educación y Trabajo del nuevo sistema de formación profesional integrador de la formación profesional inicial y de la formación para el empleo, y supone un esfuerzo en la identificación sectorial de las ocupaciones con relevancia para el empleo actual y futuro, la definición sistemática de las unidades de competencia y su contraste con los agentes sectoriales y sociales.

Tanto la sociedad como la economía española tienen mucho que ganar con un renovado sistema de formación profesional que impulse una economía más competitiva y que sea capaz de ofrecer ocupación de calidad y cualificada a la mayoría de la población.

Para esta renovación es imprescindible un impulso y reconocimiento de la función docente, que incida menos en la transmisión de conocimientos y más en la orientación, el acompañamiento y el entrenamiento de capacidades profesionales, permitiría dar un salto en la concepción del “aprendizaje a lo largo de la vida”. La formación de los docentes y su reciclaje se convierten en una cuestión prioritaria para actualizar sus conocimientos y adaptarlos a una nueva dimensión formativa.

La potenciación del uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación en las aulas y el desarrollo del e-Learning serán requisitos necesarios para implantar los nuevos conceptos de la formación.