El mercado del eLearning o los mercados del eLearning

Ni los clientes tienen siempre los mismos perfiles ni los proveedores somos iguales. Si algo tengo claro desde que comencé en esto del eLearning, hace ya 10 años, es que el sector es muy heterogéneo y que probablemente seguirá siéndolo durante mucho tiempo (quizás lo sea siempre).

Por un lado, tenemos a los CLIENTES: Universidades, empresas, administraciones públicas, organizaciones sin ánimo de lucro, institutos de secundaria, PYMEs, academias... Todos tienen una visión muy particular del eLearning, de su lugar en la organización, de lo crítico o irrelevante de su misión, de lo experimental o real que pueda suponer su puesta en marcha.

Por otro lado, tenemos a pequeños, medianos y grandes PROVEEDORES de eLearning, con sus argumentos de ventas más o menos estructurados, con sus tecnologías, con sus metodologías. Todos dispuestos a “socorrer” a los clientes que soliciten sus servicios o dispuestos a hacerles ver que esos servicios son necesarios, en caso de que los clientes no se hayan percatado.

Lo sorprendente de este sector, a lo que no termino de acostumbrarme, es lo poco normalizado que está. Y es que podemos encontrar una variación en los precios de grandes proporciones. Sin entrar en detalles, que los hay y muy numerosos, la generación de un curso de 20 horas puede costar desde 6.000€ hasta 60.000€. Ante esto ¿qué cliente se puede aclarar?.

El cliente generalmente desconoce lo que hay detrás del eLearning, lo cual puede servir como excusa para encarecer las ofertas hasta límites insospechados bajo la fachada de “solución llave en mano”, ¿quién sabe qué trabajo hay detrás?, o por el contrario, ofrecer un curso gratuito bajo la denominación “eLearning” pero que no es más que una adaptación de un documento a formato Web.

Nos encontramos con oportunidades de negocio millonarias que no escatiman en euros y, por otro lado, nos encontramos con quienes piensan que el eLearning puede tener un “coste 0”. Realmente el mercado no es uno, son muchos... y muy distintos.

En este escenario, ¿dónde se sitúa usted (como cliente)?. Las opciones son varias: puede trabajar en una gran organización empresarial, ser responsable del departamento de RRHH y Formación, no tener idea de qué es el eLearning, ni querer tenerla, y gastarse lo menos posible en dicha fórmula, aunque sí llevarla a cabo. También puede ser el responsable de informática de un ayuntamiento, con la tarea encomendada de llevar la formación a sus empleados a través del eLearning, o incluso, puede ser el rector de una Universidad, con el objetivo de virtualizar las asignaturas presenciales.

¿Y dónde me sitúo yo (como proveedor)?. También se me presentan distintas alternativas como el poder hablar a todos los clientes de lo mismo, en el mismo registro y ofreciéndoles lo mismo. Podría tratar de comprender el problema y ofrecer mis soluciones y finalmente, podría empatizar con el cliente y enseñarle qué es el eLearning, qué opciones tienen según sus necesidades y según los recursos materiales y humanos de los que dispongan, teniendo como resultado una oferta adaptada al éxito de un proyecto.

La tarea no es sencilla. A mí (proveedor) no me gustaría encontrarme en la otra parte (cliente). ¿Y a usted?

David Puente Bautista
Jefe de Proyecto especialista en e-Learning
SADIEL