Pero son los entornos de trabajo colaborativo y las nuevas formas de comunicación antes impensables, las que nos muestran un universo de posibilidades educativas que se abren ante nuestros sentidos, y están aún pendientes de mejora para un uso más eficaz.
Ante los cambios que estamos experimentando a todos los niveles en nuestra sociedad, sobre todo en materia de educación o procesos de enseñanza aprendizaje, nos encontramos con una nueva visión de la educación.
Cada día amanecemos con una no menos sorprendente noticia de experiencia en materia de educación, o bien una nueva visión de cómo deben ser impartidas las enseñanzas para su mejor aprovechamiento y mejor rendimiento. Estos movimientos, están rompiendo los esquemas de compartimentos estancos de la educación, y están imponiendo la necesidad de plantear tareas cada vez mas trasversales o multidisciplinares en materia de formación.
Existen nuevos “saberes” para casi todos los ámbitos, y todos son mostrados como esenciales y fundamentales para que uña persona pueda ser válida en el mercado laboral. Todos sabemos que existe un nuevo perfil de mercado laboral y de persona empleada, y que los “nuevos saberes” han creado ámbitos de actuación antes impensables, que no pretenden otra cosa que conseguir una persona trabajadora capaz de moverse y ser útil en el mercado laboral actual y en la propia sociedad.
El nuevo perfil de persona empleada exige alguien formado de manera trasversal, alguien que domine el modo de vida actual y las nuevas formas de comunicación y actuación.
Ninguna ciencia nos puede ofrecer respuestas definitivas por sí sola, y abarcar una realidad tan compleja. Es tarea por ello, de la Pedagogía, y mas concretamente de la tecnología educativa, hacerse cargo de poner al servicio de la comunidad educativa lo que podemos denominar como una determinada “lógica del aprendizaje”, que además de aportar respuestas a las incógnitas acerca de nuevos usos de la formación, ponga al servicio de los diferentes usuarios toda una serie de herramientas y aplicaciones que nos permitan ser capaces de manejar las nuevas realidades creadas en los nuevos entornos de formación actuales, además de un modo de entender la educación que responda a los nuevos avances sociales y tecnológicos a los que asistimos de forma continuada.
El uso de espacios compartidos de aprendizaje nos puede ahorrar mucho tiempo y esfuerzo en este sentido, ya que nos podemos aprovechar del camino andado por otros y aprender de sus avances y errores. Pretendemos pues, un conocimiento compartido y colaborativo, un caminar juntos que nos permita avanzar mas en esos conocimientos tan relevantes para el desempeño diario.
Es por ello que debemos aprovecharnos del uso de las Nuevas tecnologías de la información y la comunicación para la formación de modo que haciendo uso de nuevas herramientas, podamos dominar esta nueva visión que antes proponíamos.
Sin duda, esta revolución tecnológica, nos está aportando nuevos modos de aprendizaje y nuevos espacios aprovechables para la creación de ese espacio compartido. A través del aprovechamiento del uso de la red de redes, y usando herramientas tecnológicas, junto con conocimientos del aprendizaje y la didáctica, podemos llegar mas allá en nuevos modelos de aprendizaje.
Gloria Luisa Morales
Coordinadora de Formación de ÁNFORA |