Una vez finalizada la formación, ¿qué ocurre? Normalmente, el procedimiento se basa en elaborar informes finales de resultados que presentan de manera muy significativa la inversión en formación, el ahorro de costes en el caso de e-learning, el grado de satisfacción de los alumnos, etc.
¿Pero alguien le ha preguntado alguna vez al señor "puesto de trabajo", si la formación que ha recibido el "señor García" que lo ocupa sirve para mejorar su desempeño?
Cada vez más, las empresas e instituciones van evolucionando desde una gestión de la formación hacia la gestión del aprendizaje. Y es que los procesos de formación no terminan con el informe final de resultados. En el mercado competitivo en el que nos encontramos y erigiéndose la "PRODUCTIVIDAD" como el talón de Aquiles de empresas e instituciones, cada vez se hace más necesario un análisis detallado de la incidencia o impacto de la formación en la capa de negocio de la empresa.
¿Está siendo optima la formación aplicada al puesto de trabajo que estoy ofreciendo a mis empleados? Claro, es e-learning, estoy ahorrando costes (desplazamientos, dietas, hoteles, etc.), pero ¿alguien se ha parado a analizar los costes de asignar a un determinado empleado una determinada formación que no le va a ser útil en el desempeño de su puesto de trabajo?
Quizá debamos hacer una pequeña reflexión y pensar en un enfoque de la formación dirigida al desarrollo del puesto de trabajo. De esta forma, aportaremos un mayor valor a nuestras acciones formativas y estamos incidiendo de una manera más directa en la capa de negocio de nuestra compañía. En definitiva, estamos evolucionando hacia una gestión del TALENTO.
Diego Garrido,
Especialista en e-Learning de Ingenia.
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